En septiembre de 2010, la paz global que había prevalecido desde el fin de la Guerra de Belka se rompió abruptamente. La Unión de Repúblicas Yuktobanianas, sin provocación previa, declaró la guerra a la Federación de Osea y lanzó un ataque sorpresa masivo contra la Base Aérea de Sand Island y la flota naval oseana. Este conflicto enfrentó directamente a las dos superpotencias más grandes del mundo en una serie de batallas devastadoras a lo largo del Océano Pacífico (Ceres).
Durante los primeros meses, las fuerzas oseanas, lideradas en el aire por el Escuadrón Wardog, lograron repeler la invasión y llevar la contraofensiva hasta el territorio continental de Yuktobania. Sin embargo, a medida que la guerra escalaba con el uso de armas de destrucción masiva y ataques a civiles, el Escuadrón Wardog descubrió una conspiración interna. Fueron acusados falsamente de traición por altos mandos militares y se vieron obligados a fingir sus propias muertes, operando en las sombras bajo el nombre de los “Fantasmas de Razgriz”.
La investigación de los Razgriz reveló la verdad: todo el conflicto fue orquestado por los “Hombres Grises”, una red de extremistas belkanos infiltrados en los gobiernos de Osea y Yuktobania que buscaban destruir a ambas superpotencias en venganza por la guerra de 1995. Al revelarse esta conspiración, los líderes legítimos de Osea y Yuktobania forjaron una alianza. Las fuerzas conjuntas destruyeron las instalaciones belkanas y derribaron el satélite militar SOLG antes de que impactara la capital oseana, poniendo fin a la guerra en diciembre de 2010.